CENARIO IBERO-BRASILEÑO

En general, el actual modelo energético ha enfrentado una compleja crisis de sostenibilidad, cuya solución requiere la consolidación de un nuevo paradigma que, principalmente, reduzca las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y promueva una producción más limpia, con preponderancia de las energías renovables.

La necesaria transición a una economía hipocarbónica, por un lado, ha atrapado en escándalos de fraude en emisiones de motores Diesel (caso Dieselgate), pero, por otro, viene ganando fuerza con anuncios de prohibición de venta de vehículos a gasóleo y gasolina en varios países europeos (Noruega y los Países Bajos, en 2025, Reino Unido y Francia en 2040). El marco de cambio para los mecanismos de incentivo más respetuosos del mercado, en virtud del Derecho de la competencia de la Unión Europea (UE), de las ayudas de Estado y de la libre circulación de mercancías y servicios, también puede aportar contribuciones fundamentales. Se suma a este contexto transitorio la reciente modificación de la Directiva Eficiencia Energética de la UE, que establece un objetivo del 30% de eficiencia energética en el horizonte de 2030 para sus Estados miembros e inversores.

Sin embargo, se necesitarán mayores avances, en particular en términos de planes nacionales e instrumentos de aplicación más eficaces para la conservación en la transformación y el uso de la energía. Al final, son muchos los beneficios proporcionados por la adopción de medidas eficientemente energéticas, que van desde la creación de nuevos empleos y reanudación del crecimiento económico (aumento del PIB), pasando por la reducción de la factura de luz de los consumidores (domésticos e industriales) y la concesión de ventajas competitivas a las empresas (bajos costos de adhesión), hasta la efectividad de un modelado más beneficioso al medio ambiente (atenuación de la contaminación) y al fortalecimiento de la seguridad y soberanía energética (disminución de las importaciones).

En el escenario ibero-brasileño, hay una larga trayectoria a recorrer para alcanzar una (r)evolución sostenida. Brasil, a pesar del amplio potencial energético, ha diversificado su mezcla de energía de forma demasiado lenta y tímida. Portugal y España, a pesar de que se han convertido en referencias en la producción de electricidad renovable y han creado mercado eléctrico integrado (MIBEL y MIBGAS), pero siguen siendo muy dependientes de los países con recursos primarios, tales como petróleo, gas natural y carbón. Los sistemas ibérico y brasileño, aunque presentan condiciones energéticas esencialmente distintas, poseen diversas problemáticas en común: inestabilidades regulatorias, incertidumbres normativas, procedimientos administrativos morosos y burocráticos, descoordinación de políticas y competencias públicas, ineficiencias arancelarias, falta de incentivos financieros, insuficiencias de las herramientas de ahorro energético, impactos ambientales, cuestiones climáticas, entre otras, de orden técnico y tecnológico. Eses problemas, en general, han frenado inversiones nacionales y extranjeras en el área y, consecuentemente, imposibilitado un mayor aprovechamiento de las potencialidades sectoriales.

Por tanto, existe la necesidad de superar múltiples panoramas desafiantes en Brasil, Portugal y España, donde necesitan ser tomadas nuevas direcciones, para que haya, verdaderamente, una transformación paradigmática del sector de energía – por lo menos en el plan Ibérica-brasileña. Ya parece que no hay duda de que los caminos deben tomarse con la participación de todos los agentes del sector, así como direccionados hasta una aplicación plena y efectiva de las nuevas tecnologías – como los relacionados con la ciudad inteligente, red inteligente y la movilidad eléctrica; la cogeneración y la descentralización de la producción de energía; institución de proyectos de eficiencia energética en diversos segmentos (residencial, servicios, industria, transportes, construcción, etc.); viabilidad de interconexión de fuentes alternativas a las redes eléctricas; crear un ambiente regulado más armónico, inteligente y flexible, con vistas a una transición energética que, de hecho, sea sostenible y eficiente.

La pertinencia de la realización de la CONIBEN 2019 se asienta, por tanto, en la promoción de una discusión exhaustiva en torno a la dinámica actual y futura del sector energético en el contexto ibero-brasileño, de modo que las partes interesadas estén motivadas a contribuir e identificar los correspondientes papeles en ese proceso revolucionario y vital, adaptando sus estrategias a la sostenibilidad y eficiencia energética.